Tejer es como meditar
Mi abuela tejía crochet. Absolutamente todo en la casa tenía su tapetito hecho por ella. La tele, el micro, la licuadora, la tapa del tanque del baño, cada adorno de la sala. Había hecho cobijas para los bisnietos, capita para la perra, vestidito para la guagua. Y tenía un estado cognitivo intacto. Murió a los 93 porque el cuerpo ya no pudo sostener el ritmo de una mente que funcionaba perfecta. Me acuerdo haber leído hace miles de años que tejer es como meditar , y que presenta esos beneficios cognitivos de la meditación en los tejedores. Así que llevo mucho tiempo pensando en el tejido como estrategia de protección cognitiva, pero también como lazo social. Poco después del covid tuve un par de pacientes, mujeres adultas, enfrentando una nueva realidad del divorcio postpandemia, y me parecía que esa población se beneficiaría de algo así como un club de tejido. La idea era más intuitiva que realmente trabajada, y con las complicaciones cotidianas tuvo que quedarse ahí, en el cajón de l...