Fotobiomodulación Transcraneal: Una Inversión en tu Bienestar Cerebral

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  Hoy quiero profundizar en mi experiencia como psicóloga con la fotobiomodulación transcraneal utilizando el casco iSyncMe. Después de un año de implementación, los resultados siguen asombrándome. Esta terapia no invasiva ofrece alivio real en diversos casos, respaldada por estudios que destacan su impacto en la función cognitiva y el bienestar mental. Pero vayamos a lo concreto: ¿qué es la fotobiomodulación transcraneal? Es una técnica que usa luz roja o infrarroja cercana para estimular las mitocondrias en las células cerebrales, mejorando el metabolismo energético, la oxigenación y la neuroprotección . Reduce la inflamación, promueve la reparación celular y fomenta la neurogénesis y plasticidad sináptica. Puede ayudar en condiciones como Alzheimer, Parkinson, ansiedad, depresión, insomnio, autismo, ADHD, lesiones cerebrales traumáticas y hasta en el potenciar funciones cognitivas en personas sanas. En mi práctica, he visto transformaciones reales, que se confirman con la medic...

El duelo amoroso

 

Imagen de Grok.

Se acerca San Valentín y, aunque a muchos les tenga sin cuidado, otros estarán lidiando con las rupturas, recientes o no tan recientes, pero atravesando este período que prácticamente todos conocemos, pero, curiosamente, todos olvidamos cuando le está pasando a alguien más.

“¡Ya le hemos dicho que ese hombre no vale la pena, doctorita, pero sigue llorando!” La chica en cuestión estuvo casada por 10 años con su único novio, así que este divorcio es, trágicamente, su primer duelo amoroso. Lo normal es que le cueste un rato procesar este cambio en su vida.

Veamos qué pasa: Por la razón que sea, terminas una relación que fue significativa para ti. No importa si fueron meses, años o décadas; si la relación fue hermosa y pacífica o si fue conflictiva; si tu ex es un modelo de perfección y de nobleza o un político corrupto; no importa. El duelo no se basa tan claramente en las circunstancias fácticas, sino en el proceso de recoger todos los pedazos de tu afecto que quedaron regados por el suelo sin objeto al que abrazarse, y retornarlos al yo.

Tal vez sientes que no puedes respirar, que tu pecho se cierra, que las lágrimas se te salen hasta en la caja del supermaxi, sin que importe si vale o no vale la pena, si hay chance o no hay chance de volver, si estas mejor o peor, todo es irrelevante, tú solo sientes esta gripe emocional brutal.

El dolor en el cuerpo

El duelo amoroso, literalmente, duele. Te duele la garganta por aguantarte el llanto todo el día. Te duele el pecho como si tuvieras un puñal en el corazón, te duele el estómago por la tensión, la gastritis, el hambre o la indigestión, te duele la cabeza porque duermes pésimo, te duelen los ojos de tanta lloradera, y así. Tu cerebro entra en emergencia porque el sistema de recompensas asociado a tu ex se paraliza, y la escasez de dopamina te pasa la factura igual que le ocurre a una persona con adicciones que pasa a la abstinencia.

El duelo en la mente

Te despiertas pensando en tu ex. Miras el teléfono mil veces, y cualquier recuerdo te sacude como el terremoto del ’87. Hay ansiedad constante, como si estuvieras en peligro, y una fatiga que no explica el cansancio normal. Es agotador y, al mismo tiempo, es paralizante. Como  la zarigüeya que se “hace” la muerta, tus capacidades de reacción pierden todo motivo de orgullo. El amor produce dopamina y oxitocina, y la abstinencia genera un cuadro de ansias que prioriza la sustancia por encima del amor propio y la dignidad… Entonces vuelves a escribirle para toparte con el portazo.

Estudios de Helen Fisher muestran que ver fotos de un ex activa las mismas áreas que en adictos a drogas. Además, el rechazo activa la corteza cingulada anterior y la ínsula, las zonas que procesan dolor físico real (como una quemadura o fractura). Por eso duele el cuerpo: tu cerebro no distingue entre "corazón roto" y "herida física". El estrés libera cortisol alto, que afecta sueño, inmunidad y hasta te hace vulnerable a las gripes. Evolutivamente, el rechazo social implicaba una amenaza a la supervivencia; somos seres humanos, y evolutivamente estamos programados para formar parte de grupos. Tu cerebro reacciona como si estuvieras en un gran peligro, aunque no sea realmente el caso.

¿Y ahora?

Borra todo, números, redes, todo. No en plan hostil, sino en plan supervivencia, porque cada mensaje, llamada o encuentro, reactiva el circuito de recompensa. Es como darle una "dosis pequeña" a un adicto: alivia un segundo, pero prolonga la abstinencia y retrasa la recuperación. La corteza prefrontal (tu parte racional) pierde fuerza temporalmente, y la amígdala (miedo y ansiedad) toma el control, impulsándote a actuar impulsivamente. Insistir refuerza las vías neuronales del apego tóxico y evita que tu cerebro empiece a "re-cablearse" hacia otras fuentes de placer y seguridad. El "no contact" total es clave: corta el suministro y acelera la neuroplasticidad para que el dolor se desvanezca. Esto no siempre es posible; a veces hay que mantener contacto, porque hay niños y asuntos pendientes. Limita el contacto solo a lo necesario.

Valida tu dolor sin juzgarte. Llora, escribe, habla con amigas. Esto te permite procesar tus emociones sin atascarte. Ciertamente, la persona en duelo se vuelve monotemática, y solo habla y habla de su ex. Así mismo es, tente paciencia y encuentra amigos que te aguanten tu disco rayado un ratito.

Inscríbete en el gimnasio o en alguna clase de yoga. Yo sé que es difícil, por lo de la zarigüeya, pero el ejercicio libera endorfinas y dopamina natural, contrarresta el bajón y reduce el cortisol.

Reconecta con tu esencia. Retoma hobbies olvidados, amigos, familia, y pon metas pequeñas (leer un libro, cocinar algo rico). Cada actividad nueva crea vías neuronales frescas.

Duerme (aunque sea poco al inicio), come nutritivo, hidrátate. El mindfulness o meditación calma la amígdala. Concéntrate en el momento presente. Qué siento en este momento, qué necesito en este momento. Quita el peso del recuerdo triste y de la preocupación a futuro cada oportunidad que tengas, y concéntrate solo en el aquí y el ahora.

¿Cuánto dura esto?

El duelo es un proceso con altibajos, avances, retrocesos, parece que no va a pasar nunca pero sí pasa. Y te das cuenta de que estás mejor cuando piensas menos en tu ex, duermes mejor, comes normal, tienes energía para las cosas que tienes que hacer. De pronto te encuentras riéndote con otras personas, arreglándote, solucionando algún pendiente que habías postergado. Tu mente se aclara y puedes ver las cosas de manera más objetiva. Dejas de idealizar. Haces planes futuros que te emocionan: estudiar algo, un viaje, nuevos amigos.

El duelo termina cuando integras la experiencia como parte de tu historia, ya no como tu presente. El afecto retorna a tu yo, y la vida sigue. Respira, ten paciencia, y mírate con compasión. La vida está llena de experiencias, y aprendes y te fortaleces con todo lo que te sucede. Si sientes que necesitas apoyo, busca ayuda. El duelo es normal, no es patológico, pero a veces una manito puede permitirte avanzar.

 

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